domingo, 9 de octubre de 2016

Tres miradas para empezar el "porequipos"

Tres miradas resumen una dura semana donde el otoño se ha llevado los restos del verano, del Sol, de los mojitos en terraza, la playa, y, algo bueno tenía que tener, ese invento de Belcebú que tanto gusta a la chipirona:  los frigopiés.

Mirada nº 1: Jueves, 20,05 p.m. me encuentro embutido en el estudio de ajedrez; yo solo estudio ajedrez en "el laboratorio", un sitio con, ejem,  lavabo, bidé y una cadena que pulso cada vez que encuentro la jugada buena. Descubro aterrado que no hay papel; salgo con los pantalones por los tobillos y dando saltitos por el pasillo, haciendo "la gallinita" hasta la despensa. Y por la ventana del pasillo me doy visualmente de bruces con la vecina del edificio de enfrente; un ser abyecto de unos 200 años con una mirada de rictus desagradable y fosilizado que me mira impasible y con una profunda desaprobación; creo que no le gusta mi gallinita. Nos quedamos mirándonos un segundo que se me hace eterno. Con la poca dignidad que me queda, echo la cortina pero esa mirada ha entrado en mi casa y se queda conmigo toda la tarde.Con esa congoja no resuelvo ni el nivel uno del "usted juega". 

Mirada nº2: Miércoles 11,45 a.m. Estoy echando un café en la máquina del curro con la cabeza perdida en mi mundo, pensando todo ufano en si me había acordado de descongelar el pollo o algo así. Aparece el Gran Jefe; así de sopetón y dispara a bocajarro: "oye, me enviaste el mail que acordamos sobre el tema Guzmán?". La pregunta es retórica y retorcida. Los dos sabemos que no.Ni acordarme, claro. Nos quedamos mirándonos durante un segundo eterno. Mi cerebro privilegiado, curtido tras años de jugar al ajedrez, sólo da para un "ehhh, claro, estoy en ello, hoy sin falta". Asiente con la cabeza "aha" y se marcha. El café ahora sabe amargo, (a pesar de los litros de edulcorante que acostumbro a echarle. ) Lo tiro al fregadero. 

Mirada nº 3. Sábado 15,52 p.m. "¿Bajas o qué?" Puto gallego. Siempre llega pronto. Tras consultar a mi estilista, me pongo lo primero que encuentro en el armario y bajo a toda hostia. "Gus, Cabrón, qué pasa? ya estamos otra vez, que empieza la temporada!" Me dice todo entusiasta, como quien anuncia en una clase de niños de primaria la llegada del circo. "Con ganas o qué?" Yo aún estoy bajo los efectos de "una caña y pacasa" que se complicó el día anterior.  Le miro fijamente como las vacas miran al tren. Sostenemos la mirada un segundo que, sí, se me hace eterno. Mi cerebro curtido en mil batallas solo acierta a esputar un " ¿eh?". El gallego, un ser locuaz donde los haya, me ignora y  me narra sus cuitas erótico-festivas durante el viaje ,sin duda fruto de su desaforada imaginación la mayoría y así olvido el objetivo real del viaje.
Solo cuando entro en la sala, me doy de bruces con la realidad. La sala está llena de mesas y fichas de madera y de tíos sesudos que pretenden empujarlas y que habrían resuelto con más inteligencia que yo mis escabrosas situaciones de la semana. Dios santo, así que era verdad, empieza la temporada de ajedrez.
Para empezar, un clásico; Oberena, un encuentro duro que se nos ha dado bien en los últimos tiempos pero, en fin, siempre hay tiempo para joder las estadísticas.
Nosotros los de siempre, equipo estándar, como diría Toshack "los mismos cabrones de siempre semana tras semana". Sin Ortega ni Rada; eso sí y los oberenos también con algunas bajas en los tableros de arriba.
Dan las cuatroymedia y hay que empezar a aporrear los relojes y a convencer a esos muñequitos de madera para que empiecen a cosechar palotes.

16,30: h. Empiezan las partidas. Me estoy haciendo mayor. 8 partidas. Y ninguna con e4!.(no sé si la de Nava la única....). En mis tiempos, eso era inconcebible, un sacrilegio. Todo cristo jugaba de rey. ¿Qué ha pasado? Bueno, yo que sé, también bebíamos tinto con gas y patxarán frío sin hielo y ahora si no te pides un gintonic con hierbajos y cagarrutas de oveja, te miran raro. En fin, que me pierdo. Aperturas normalitas. Mucha holandesa y semieslava y cosas de esas. Garjón juega semieslava, se come el peón c4 y lo amarra como un concejal de urbanismo a su ático en Marbella. Sospechoso.Muy sospechoso. Unai, con Aurelio, que ya le ha dado algún susto por ahí, juega su holandesa por la línea principal. Cuando vemos eso, empezamos a contar con su palote; la borda. Navarrete sacrifica un peón, que Cortés no se come y se queda muy bien. Cortés está muy incomodo. Mira sus fichas como una profesora estricta mira a los alumnos alborotados de su clase. No le gustan. Nuestro Trol de la pradera; Egoi, contra Mariano, está con la típica holandesa de las de ....Ce5 / cxe5-de con ataques en ambos flancos. Pero el suyo va muy rápido. Yo juego contra Muñoz empiezo bien, en la jugada 3,  Miguel está muy incómodo y se tira media hora con una jugada. Me indigno, creo que intenta superarme como uno de los jugadores más lentos del circuito. Así que me pongo manos a la obra y en pocas jugadas consigo quedarme con menos tiempo que él a base de jugadas normales y evidentes. Tengo ventajilla dice mi máquina (un Fritz antediluviano). Monje juega una gran apertura contra la Fajarovitch (o como se escriba) deArrese y se queda con una pareja de alfiles brutal que no augura nada bueno para las negras.

18,00 h: Garjón se ha empeñado en exceso en mantener su peón de ventaja.Esperando que las blancas se vuelvan locas para recuperarlo. Pero enfrente está el Gallego, un tío impasible; capaz de estar dos horas en el Zentral, de pie, con su cocacola a 200 grados, y con Evelina haciendóle el baile del vientre, sin mover ni una sola pestaña en todo ese tiempo. Simplemente, espera un poco, coloca las piezas y la posición negra se desmorona drásticamente. Navarrete parece tener mucha ventaja, el negro se va defendiendo con únicas y su rey parece estar tan seguro como Sánchez en el congreso del psoe. Todo lo contrario que Pablo el Largo, que está prieto como último botón de camisa ajustada de Falete. Ante él, Ugalde, que ha convertido su india de rey en una patera donde se agolpan impúdicamente y sin aire  sus piezas en las 3 últimas filas. Mombi consigue calidad de ventaja con Viñal a cambio de una bestia equina y algo de ataque aunque parece que tiene buenas posibilidades de ganar. Yo me dedico a sacar piezas al tun-tun y la ventaja conseguida se esfuma como mujer de buen ver ante la llegada de un orvina en el Zentral. Mi jugada Tb1 amenazando calzoncillos es un terrorífico compendio del profundo concepto de mi ajedrez. Monje consigue una ventaja muy clara simplemente sacando las fichas y Arrese se complica aún más dejando a su dama casi sin casillas de las que escapar a la pareja de alfiles.

20,00 h.: Se van resolviendo las partidas. Monje resuelve brillantemente la partida. Ante la tenaz defensa de Arrese para no perder su dama, sacrifica una calidad pero a cambio de una posición demoledora. +4 daba la máquina tras el sacrificio, me dice.(está la foto un poco más abajo.) En tres jugadas más, el negro se rinde. Grande Monjil. Unai gana con mucha técnica. Se le ve fino al Garbisu. Navarrete no consigue nada de su presión y Cortés, que ha conseguido liberarse con d5 y d4, logra igualar. Tablas. Lo mismo que Mombi, que no consigue hacer valer su calidad de ventaja ante la presión de Viñal y firma tablas igualmente. Egoi maneja como un orko su ataque en el flanco de rey y sólo consigue dejarse un par de peones mientras Mariano logra 3 peonazos pasados en el de dama. Tras algún fuego de artificio, arroja el rey a la hoguera y se vuelve para Mordor . Ugalde sacrifica pieza por dos peones y el centro y no sé qué más. Y Urriza tan largo como aplicado, se lo come. Sus años en el Badulaque le han enseñado a atesorar las mercancías que le ofrecen. Y simplemente, se defiende y el ataque del blanco, al parecer,  no llega nada. Palote para el niño. A ver si ese punto que me saca de elo va a ser de verdad!. Yo llego, en apuros claro está, a un finalito extraño de pareja de alfiles por debilidades varias que mi ajedrez no está diseñado para comprender. Le miro a los ojos. Le ofrezco tablas. Nos miramos durante un segundo eterno. Cuarta mirada de la semana. Apretón de manos; que bastante hemos hecho por hoy con empujar madera al azar. El ajedrez lo dejamos para otro día.








Un resultado justo viendo las partidas. Nos podemos dar por más que satisfacidos. Casi incluso por satisfechos. Sobre todo, esta primera ronda, donde en cada jugada parece que te vas a dejar una pieza, un doblete o unos calzoncillos. El equipo, que no un servidor, parece estar en forma así que a tope; cogeremos con ganas el torneo.
Pues nada, me voy al laboratorio a ver si mejoro mi repertorio. Tranquilos, cojo papel. La gallinita para otro día.